martes, 3 de noviembre de 2009

COLAPSO nota de MACARIO SCHETTINO

ANEXO ESTE INTERESANTE ARTÍCULO QUE ME ENVIÓ EL COMPAÑERO TOMAS DOMINGUEZ (PANISTA DE COATZA), POR DEMÁS DECIRLO, TE LO RECOMIENDO...


> Aunque ya lo hemos comentado, es necesario regresar a ello. Lo que vivimos hoy en México es el colapso de la forma en que, por décadas, manejamos este país. Lo que hoy ocurre debió haber pasado antes, justamente hace 30 años, pero el descubrimiento de un inmenso manto petrolero permitió posponer el ajuste. En ese tiempo pudo haberse hecho algo, pensará usted, pero piensa mal: nada podía hacerse porque de lo que se trataba era de cambiar a fondo una estructura política, económica y social. Y esos cambios no se hacen, casi nunca, a menos que no haya más remedio.> > México fue construido, después de las guerras civiles de inicios del siglo XX, alrededor de un régimen autoritario, que agrupó a la sociedad en corporaciones. Todo se subordinó a esa estructura: la economía se orientó a redistribuir, y no a generar riqueza. No a distribuir de ricos a pobres, sino de quienes no estaban organizados hacia quienes sí lo estaban, las corporaciones, que recibían rentas a cambio de sostener al régimen. La política, que dependía de ese partido único, corporativo, en cuya cúspide estaba el presidente de la República, piedra angular del sistema, que recibía todas las presiones políticas y las distribuía de regreso, dando la apariencia de un ser todopoderoso, pero en realidad actuando como árbitro de las disputas entre corporaciones. La sociedad, casi de castas, que aprendió pronto a vivir en su lugar, subordinada, aprovechando los huecos del sistema para cosechar algo de las rentas, reproduciendo el corporativismo y el autoritarismo en sus propias organizaciones. La cultura, que no existía sino para rendir pleitesía al poder, para darle cuerpo a los mitos revolucionarios, para dar continuidad al sistema a través de una educación que no tenía como objetivo hacer hombres y mujeres libres y productivos, sino siervos del nacionalismo revolucionario.> > > Ese régimen no podía durar mucho tiempo. Gracias a que las guerras civiles estancaron al país por 30 años, en 1940 había espacio para crecer, y gracias a ese crecimiento se podía mantener ese régimen incapaz de generar riqueza. Durante los siguientes 25 años la población fue creciendo y extendiendo el terreno sembrado, que creció en 2.5 veces mientras el ingreso de la población se duplicaba. En esos años fuimos agotando la infraestructura que había dejado el porfiriato, apenas incrementándola un poco. Para 1965, el régimen había agotado todo, y no había manera de mantener ese reparto permanente de rentas y privilegios entre los grupos que lo sostenían. Fue justamente en ese momento que se optó por endeudar al país. Inició ese endeudamiento, cada vez más acelerado, quien acaba de recibir la medalla Belisario Domínguez, Antonio Ortiz Mena, supuestamente por haber administrado bien la hacienda pública. No fue así, fue él quien abrió esa caja de Pandora en la que Echeverría y López Portillo se hundirían, y con ellos al país.> > > En los siguientes 15 años, la deuda externa, como proporción del tamaño de la economía, se multiplicaría por cuatro, mientras el ingreso de los mexicanos apenas crecía en 70%. La deuda servía para sostener las rentas y privilegios del régimen, aunque después fuera imposible pagarla. Esto no ocurrió, y el régimen pudo seguir operando muchos años más gracias al descubrimiento de Cantarell. Ese inmenso manto pagó esa deuda y dio lo suficiente para que pudiéramos mantenernos 30 años más. Casi sin crecimiento económico, pero al menos con la misma estructura económica, política y social.> > > El aggiornamento de Carlos Salinas de Gortari, su intento de perpetuar al régimen poniéndolo al día, no resultó. Logró sustituir personas al interior de las élites (laboral, empresarial, cultural), pero dejó intacta la estructura autoritaria y corporativa, es decir, la estructura rentista que impedía el crecimiento, detenía la democracia y prolongaba la injusticia social, mayor incluso que la económica.> > > Pero todo se acaba, y Cantarell llega a su fin. Sin ese manto, México puede producir petróleo suficiente para su consumo interno, pero no para exportar. Y sin esas exportaciones, simplemente no hay de dónde financiar las rentas de los grupos que hoy siguen siendo privilegiados: sindicatos (sobre todo del Estado), empresarios oligopólicos, universidades públicas, ficticias centrales campesinas.> > > El régimen de la Revolución perdió su estructura política en 1997. Cuando el PRI perdió la Cámara de Diputados, ya el Banco de México era independiente, lo mismo que la Suprema Corte, ya los gobernadores habían dejado de aceptar las órdenes presidenciales. El régimen deja de existir, propiamente, en ese momento. Pero la estructura económica y social que lo sostenía se ha mantenido. El primer golpe a esa estructura lo dio Felipe Calderón al cerrar Luz y Fuerza. Setenta años después de que el general Cárdenas fundara el corporativismo mexicano, otro michoacano hace el primer esfuerzo por enterrarlo.> > > Tal vez haya sido demasiado tarde. En menos de un año enfrentaremos nuestro destino. No sé si la muerte de los dinosaurios pueda evitar el colapso, o si sea éste quien los elimine. Ya lo sabremos.> > >
www.macario.com.mx> Profesor de Humanidades del ITESM-CCM> > > > > -- >

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